lunes, 5 de junio de 2017

Como convertirse en un consumidor consciente?



Hace poco hice una entrada sobre ¿Cómo leer las etiquetas? (http://nosvemosenlacocina.blogspot.com.es/2017/01/como-leer-las-etiquetas-una-guia-rapida.html). 
Es un comienzo por mi parte de una serie de artículos donde quiero aconsejar como ser mejor consumidor y elegir lo mejor posible entre tanta oferta de alimentos en las estanterías de los supermercados.

Bien, ahora tocan unos consejos como ser mejor consumidor – consumidor consciente.

No es nada fácil. Entre la publicidad que nos vende humo y las ofertas en las tiendas uno se puede marear y no siempre hay tiempo para comparar las etiquetas, mirar los ingredientes, preguntar en la carnicería... Aquí os dejo mis soluciones.

1.    Nunca ir de compras con estómago vacío.
Por una simple razón – comemos con los ojos. Y justamente lo más bonito, lo más llamativo está a la altura de los ojos. Inconscientemente, elegimos lo que nuestro cuerpo nos pide porque tiene hambre.
Es mejor tomar algo antes de entrar a la tienda – preferible una fruta, frutos secos, trozo de chocolate negro un batido de frutas con yogur. Un estómago lleno, cuerpo feliz, mente despejada. 


2.   Siempre hacer lista antes de ir de compras.
Yo lo que hago siempre es mirar la página web de los supermercados y comparar los precios de los productos que necesito. Intento planear las comidas unos días en adelante. A veces incluso comparo los productos aun en casa cuando  tenga un ratito. Y en el super voy cogiendo lo que hay en la lista. Raras veces me lo salto salvo que haya una oferta de cosas que sí que me gustan.



3.   Se recomienda hacer las compras una vez a la semana para toda la semana.
Por una simple razón – no se pierde tiempo, se puede pasar los findes con la familia al aire libre y además se puede ahorrar. Comprando grandes cantidades a la vez se puede aprovechar de las ofertas “Compra 5, paga por 4”, “la segunda unidad 50% menos” etc. Planeando el menú semanal en adelante, evitamos las sorpresas y compras innecesarias.
Además, si es posible, es mejor hacer las compras de fruta y verduras en los mercadillos. Suelen ser más baratos y los productos vienen de la zona en vez de importación. Y siempre recomiendo comprar ingredientes según temporada.
Un enlace para que podéis comprobar que y cuando está en su mejor época de su consumo https://www.ocu.org/alimentacion/alimentos/calculadora/calendario-de-frutas-y-verduras



4.   No llevar niños cuando sea posible.
Ya lo sé que parece absurdo- ¿Qué voy a hacer con mi hij@? Algunos me preguntan en este instante.
La razón es muy simple. Los niños nos distraen. Queremos hacer las compras lo más rápido posible, dejamos de leer las etiquetas, comparar los productos. Los niños también hacen que somos más susceptibles a las compras espontaneas – aquí una chocolatina, aquí un dulce porque tiene buena pinta. O un queso que le gusta al niño. Salimos de la rutina diaria y de la lista.


Una opción es comprar por internet. Aunque no recomiendo comprar las frutas y carne fresca por este método (yo siempre me fijo en el estado de los mismos).

5.   Compara siempre los precios por kilogramo/unidad/ml.
Muchas marcas tienen precios parecidos pero diferentes tamaños de envases. Comparando el precio unificado por kg o ml, podemos coger uno que sale más económico.
Ojo con las ofertas – no siempre lo más rebajado es lo más económico.

6.   Fíjate quien produce el producto de marca blanca.
Es muy beneficioso tanto para fabricante como para supermercado invertir en las marcas blancas. Son más baratas, tienen más tirón que la marca oficial. Muchas veces tienen los mismos ingredientes que los productos de marca, la diferencia es el precio.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que la marca blanca puede ser mucho peor que la marca original. Peores ingredientes, peor formula, peor sabor. Solución: leer las etiquetas, comparar, probar.


Yo siempre compruebo quien produce un producto de marca blanca. Y así encontré un jamón que tiene mejor composición que un producto propio el fabricante (no hay glutamato monosódico y la lista de ingredientes está más corta).

7.   Ir probando nuevas marcas.
Me refiero al aspecto económico. Yo, por ejemplo, uso la marca de lavavajillas bastante caro, muy publicitado, pero tengo que admitir que es lo más económico. Un bote me dura más de tres meses y fregamos todos los días. Un bote barato de marca blanca no dura ni un mes. Por este motivo, aunque hay que gastarse más al principio, sale barato porque a lo largo ahorras un dineral. 

8.   No prestar atención a la “portada” del producto, sino la lista de ingredientes.
La información más grande en la caja/envasado/bolsa suele ser un engaño para atraer la vista y la atención del consumidor. Mayoría de cosas 0% de grasa vienen llenas de azúcar, el ingrediente clave suele ser escaso cuando lo comprobáis en la lista de ingredientes. No os dejéis a engañar por el fabricante que nos intenta colar el producto maravilla. Y encima por el precio de oro.

Es mucho más sano comprar un producto normal como yogur natural que invertir en yogures de “alta gama” de frutas, sin azúcar añadida y sin grasa. Primero, que no saben a nada, no son nada sanos (mayoría ni lleva frutas, solo el aroma y colorante y encima con edulcorante) y valen un dineral. El cuerpo humano necesita grasa, pero grasa de calidad. Aceite de oliva, grasa naturalmente presente en la leche entera, un trocito de mantequilla de vez en cuando.

9.   Nunca comprar de más.
Siempre uno se olvida de esta regla de oro sobre todo cuando se acercas las fiestas. El mayor desperdicio alimentario se produce en los hogares – la gente suele comprar demasiado y luego se tira buena parte de las compras por varias razones. Ya estaba caducado, ya no podíamos comer más, ya estaba malo (moho, mal olor, cambio de color etc.).

Siempre intenta comprar lo que realmente necesitas. E intenta aprovechar de los restos. ¿Te queda un poco de pollo asado? Añádelo a la ensalada. ¿Un poco de yogur?  Un smoothie con frutas para merendar. ¿Pan? Torrijas, budín, pudding inglés.  Ahorrarás tiempo y dinero.



Espero que os haya ayudado un poquito a la hora de las compras. Poquito a poco vamos a ir cambiando la industria alimentaria. Nosotros deberíamos dictar los nuevos trends saludables sin dejarnos moldear por la publicidad y malos hábitos alimentarios. 

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