martes, 5 de julio de 2016

Panna cotta - un postre perfectamente fácil




La foto quizás no es la mejor del mundo, pero el sabor es espectacular, os lo aseguro.
Panna cotta es un postre italiano que significa “nata cocida”. El secreto de su preparación está en la paciencia y el tiempo. Se puede variar los sabores añadiendo café, caramelo, ralladura de limón (zumo no, porque se cortará la nata). 
Yo suelo hacerla con el azúcar vainillado y con salsas – me encanta la salsa de frutos rojos o de frambuesa.
Pero esta vez hice tres sabores: de vainilla, de café y de limón.

Ingredientes: 
(para dos/tres raciones)
400 ml de nata para montar
50 ml de leche
Azúcar al gusto
2 hojas de gelatina
Salsa de frutos rojos
Frutos rojos (frescos o congelados)
Azúcar
Vinagre de Módena
Vino tinto dulce

Preparación

En un bol de agua fría, metemos la hoja de gelatina para que se hidrate (tarda unos 5 – 10 min).
En un cazo echamos la nata y la leche y calentamos. Cuando rompa a hervir, apartamos de fuego, añadimos el azúcar, mezclamos  bien. Escurrimos la gelatina, la echamos a la nata y mezclamos bien para que no haya grumos. Repartimos entre dos moldes y dejamos que cuaje en la nevera (preferible toda la noche).

Para la salsa de frutos rojos:
En un cazo metemos los frutos rojos y dejamos que se deshagan durante la cocción. Le añadimos azúcar al gusto (con la panna cotta mejor que quede un poquito ácida así contrastara con el dulzor de la nata). Añadimos poquito a poco vinagre de Módena, vino tinto, probando cada vez para que quede al nuestro gusto. Dejamos que la salsa espese al fuego lento y la colamos para deshacernos de las pepitas.



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